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Happycondriacos

hombre y mujer hablan cogidos de la mano

Happycondriacos

¿Puede decirme alguien cuando la felicidad se volvió obligatoria? Pareciera que disfrutar es un derecho, pero también un deber o una exigencia.

Más feliz, más feliz, más feliz…

Nuestra sociedad está obsesionada con alcanzar la felicidad. Hoy todo hay que hacerlo con pasión: amar, trabajar, criar, viajar, leer, reciclar, amar otra vez, amar mucho, amar mejor… Y si no lo haces así, no mereces estar vivo. Y no sé tú, pero a mí, tanta exigencia de plenitud, me fatiga. Que anda uno por la vida como diciendo “Tengo que ser feliz”, porque no soy feliz, que estoy haciendo mal? Debería ser feliz.”

padre habla con su hijoVivimos en una cultura que se encuentra obsesivamente orientada a expectativas positivas, pero muy poco realistas.. Lo irónico de todo el asunto es que esta fijación con lo positivo, solo sirve para recordarnos constantemente lo que no somos, lo que nos falta y lo que podríamos llegar a ser sino fuésemos los fracasados en los que nos hemos convertido.

Sinceramente, ¿crees que alguien rico tiene la necesidad de recordarse todos los días que lo es? No. Simplemente lo es.

marido con periódico habla a su mujerAhora no buscamos ser felices sino ser más felices. Y esta búsqueda incesante de recompensas, resulta agotador y a la vez frustrante porque pareciera que nunca tenemos suficiente. Nunca ganamos los suficiente, nuestra pareja la verdad, podría ser un poco más nuestra alma gemela y nuestra casa, puestos a pedir, un poco más grande.

Antes solíamos divorciarnos porque éramos infelices, hoy nos divorciamos porque podríamos ser más felices. Se nos olvida que tal y como dijo Confucio: “La felicidad no consiste en tener lo que quieres, sino en querer lo que tienes”

Mi derecho a no ser un 10

La verdad es que estoy un poco cansado de tener que disfrutar más y mejor. Vivimos en una especie de dictadura del placer. Y sinceramente ¿hace falta que todo lo que hagamos nos apasione con locura? ¿No puedo simplemente divertirme y pasarlo bien? ¿Por qué tengo que ser el número 1? ¿Pasa algo si solo soy un 4?

2 muñecos blancos hablan

Y seguro que alguien viene y te dice: “Eres un mediocre, eres un conformista”. Pero lo que no saben es que a lo mejor mi número 4 es su número 1.

A lo mejor no quiero ser el presidente de la compañía. A lo mejor solo quiero tener una tiendita de ropa de barrio. No quiero ser el próximo Amancio Ortega. Eso se lo dejo a otros.

A lo mejor prefiero llegar a mi casa a tiempo para cenar con mi mujer y mis hijos. Con eso me basta y me sobra. A mí me vale. Y eso no es ser mediocre.

Nos hemos convertido en una especie de happycondriacos obsesionados con abrazar esa felicidad que se nos escapa a cada respiro tal y como nos dice el psicólogo español Edgar Cabanas.

Cuando nos preguntan si somos felices, nos avergüenza contestar que no. Porque pareciera que si no somos completamente felices, somos infelices. Y esto no es así. No es verdad, por mucho que te lo quieran vender.

De bajón asintomático

¿Sabes esos días que te bajan de la vida? No son nada serio pero todos los tenemos alguna que otra vez. No me parece que tenga que poner buena cara al mal tiempo como dice el refrán.

mujer sentada sobre mesa¿Por qué tendría que sentirme culpable por sentirme triste? Las emociones no son ni buenas, ni malas. Simplemente son. Y existen por una razón; cada una tiene una función concreta.

La ira por ejemplo, que tiene tan mala publicidad, puede en determinados momentos impulsarte, motivarte a reconstruirte o a levantarte en contra que lo que consideras injusto o inmerecido.

Vivimos en una sociedad que se esfuerza sistemáticamente en oprimir y esconder todo aquello que desafía esta máxima: “Se más feliz y durante más tiempo”.

Por eso abrimos nuestras redes sociales y nos invaden imágenes de gente exitosa, madrugradora, saludable. Personas hechas de frases inspiracionales y likes comprados al por mayor.

dos muñecos hablanPareciera que estar triste está bien… mientras no hables de ello y por supuesto no se te note. Si te ha dejado tu pareja, a vivir que son dos días, si eres homosexual está bien pero quizás con menos pluma… si tienes miedo… pues eso, que no se te note. Lo que se lleva ahora es ser un triste asintomático.

Esta faja emocional impuesta por nuestra cultura del optimismo superlativo nos asfixia y nos convierte en un ejército de lisiados emocionales con unos niveles de ansiedad y miedo realmente incapacitantes.

Por eso es tan importante hablar; mostrar lo invisible. Hay que gritar a los cuatro vientos: “está bien, estar roto”, “está bien no ser perfecto”, “está bien estar mal”.

Si tienes ganas de llorar, llora. Hay dolores que merecen nuestras lágrimas. Si quieres quedarte en la cama porque lo necesitas, porque es lo que te apetece, hazlo. No pasa nada, concédete ese tiempo. No es algo por lo que alarmarse si son solo un par de días. Asegúrate de tener las suficientes provisiones de comida basura y adelante. Mañana será otro día.

dos muñecos negros hablanSi tienes un día de mierda, lo tienes. A veces la vida apesta. Acéptalo. La gente te dirá “No seas negativo” Pero el pensamiento negativo en su justa medida te protege y te prepara. Imagínate a dos cebras pastando y de repente una de ellas le dice a la otra “¡EY!, ¿escuchaste eso? A lo mejor es un león”. Y la otra le respondiese: “Ya estas otra vez, siempre negativa. ¡¡Es la última vez que te aviso para salir!!

Negar nuestras propias emociones negativas es negarnos la posibilidad de resolver nuestros problemas. Un constante estado de positivismo es una forma de evasión. Ya lo decía el mismo Freud: “Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde en sus peores formas.”

Debes recordar que el dolor tiene un propósito. El truco con las emociones negativas es expresarlas de una manera socialmente aceptable y manifestarlas de un modo que se fusionen con nuestros valores vitales.

¿Qué tienen en común los bebés y los perros?

En el otro extremo se encuentran aquellos que se sobreidentifican con sus emociones. Son aquellos que encuentran justificación para todo, solo porque lo sintieron así tipo “hice lo que sentí en el momento”. “Patee ese gato porque me enojó, no lo pude evitar”, o “Me acosté con tu mejor amigo porque fue lo que sentí en el momento, solo le hice caso a mi corazón”.

perro haciendo caca y tomando cafeEstamos hartos de escuchar excusas como estas. Y la verdad, dejarse la razón en casa y guiarse solo y exclusivamente por una corazonada emocional, generalmente no te suele llevar a buen puerto.

Lo peor de todo es que en el fondo de ti, sabes que actuaste mal, pero te ofreces una salida más o menos digna para escapar a tu propio cuestionamiento y poder dormir a la noche sin culpa. Y sigues tirando, dejando cadáveres a tu paso.

La próxima vez que te excuses diciendo algo por el estilo, piensa en esto: ¿sabes quienes se guían solo por sus deseos y anhelos? Los niños de 2 años… y tu perro. ¿Sabes lo que hacen también los niños de 2 años… ¡AH! Y los perros? Se mean encima y se hacen caca en la alfombra.

Tu objetivo en la vida no tendría que ser perseguir la felicidad. Porque si en algo están de acuerdo las últimas investigaciones al respecto, es que perseguir la felicidad puede hacerte muy infeliz. Recuerda que la felicidad no se encuentra, se construye cada día.

3 muñecos esperan sentados

Y cuidado también, porque según el filósofo Alan Watts y atendiendo a lo que él ha llamado la Ley de la retrocesión, cuanto más te empeñes en perseguir algo más reforzarás el hecho de que careces de ello. Lo que traído al terreno que nos ocupa viene a decir que mientras más te desesperes por ser feliz y amado, más solo y ansioso te encontrarás, sin importar quien está a tu lado.

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